La Música en la Iglesia Católica Romana

Reflexiones con motivo de la visita papal a los Estados Unidos de América en Abril del 2008

Por Dr. Rafael Rodríguez Chalas

www.musicamen.com

Un breve vistazo a la amplia cobertura que los medios de comunicación ofrecieron con motivo de la visita papal de Benedicto XVI a los Estados Unidos en Abril del 2008, subraya el importante papel que desempeña la música en las ceremonias de la Iglesia Católica Romana. He aquí algunos ejemplos,

“Las gradas se llenaron progresivamente a primeras horas de la mañana, mucho antes de la llegada del Papa y bajo un sol primaveral, mientras coros, orquestas y grupos musicales animaban a los asistentes con música religiosa.
Cuatro coros integrados por 570 personas cantarán en la misa en 12 idiomas: inglés, francés, alemán, griego, hebreo, coreano, latín, portugués, filipino, español, vietnamita y zulú.” (1)

“La canción “Ven, Espíritu Santo”, del compositor salvadoreño Jaime Benjamín Cortez, fue interpretada como ofertorio en la misa que ofreció el Papa Benedicto XVI en Washington, el pasado 17 de abril.” (2)

“En un evento en el que se mezclarán experiencia religiosa y festival de rock, algunos de los grupos más importantes de la música cristiana se presentarán el sábado como parte de la visita del Papa Benedicto XVI a Estados Unidos.” (3)”

Además, como parte de esta cobertura noticiosa la prensa nos informó que Benedicto XVI es un experto pianista y que su compositor favorito es Mozart. También es bien conocida su preferencia por el uso de música tradicional en la liturgia de la Iglesia Católica Romana (ICR). Sin embargo, los estilos musicales ejecutados en misas y otras actividades que celebraron su visita no se limitaron a los estilos favoritos del papa, como lo atestiguan las notas de prensa más arriba citadas.

En otro aspecto, el esplendor de las ceremonias puso en evidencia que la liturgia romana no tiene igual cuando se trata de captar la atención de las grandes masas. Elena G. de White, al describir la liturgia de la ICR dice lo siguiente,

“El culto de la iglesia romana es un ceremonial que impresiona profundamente. Lo brillante de sus ostentaciones y la solemnidad de sus ritos fascinan los sentidos del pueblo y acallan la voz de la razón y de la conciencia. Todo encanta a la vista. Sus soberbias iglesias, sus procesiones imponentes, sus altares de oro, sus relicarios de joyas, sus pinturas escogidas y sus exquisitas esculturas, todo apela al amor de la belleza. Al oído también se le cautiva. Su música no tiene igual. Los graves acordes del órgano poderoso, unidos a la melodía de numerosas voces que resuenan y repercuten por entre las elevadas naves y columnas de sus grandes catedrales, no pueden dejar de producir en los espíritus impresiones de respeto y reverencia.” Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, Pág. 623.

¿Por qué razón la música es un elemento tan importante en las ceremonias católicas? Para un trasfondo de la función e importancia de la música en la liturgia católica veamos la Enciclopedia Católica:

“La calurosa y solemne dignidad del culto Católico no tiene nada en común con la pálida fragilidad de los servicios Protestantes…El Papa Pío X ha admirablemente establecido la relación entre la liturgia de la Iglesia y la música ella emplea (sic). “Ella sirve para aumentar el decor et splendor de las ceremonias eclesiásticas”, no como algo accidental que puede o no estar presente, tal cual como las decoraciones en un edificio, la exhibición de luces, el numero de ministerios, pero “como una parte integrante de la liturgia solemne”, tanto que estas funciones litúrgicas no pueden tener lugar si el canto falta.” (4)

De acuerdo con esta cita, la música en la liturgia católica no es opcional o decorativa, sino parte integral del culto. ¿Cómo definir la gran mayoría de las presentaciones musicales de las cuales la prensa se hizo eco durante la visita de Benedicto XVI y cuál sería su función? la Enciclopedia Católica sigue diciendo,

“Como ha sido ya señalado, la música en las funciones litúrgicas es una integrante y no una pura parte ornamental de esta, mientras que en funciones extra litúrgicas es de un todo secundario y accidental, nunca impuesto por la ceremonia, y su principal propósito es el de entretener devotamente a la feligresía en la Iglesia o para proporcionarles una relajación espiritual placentera luego de la prolongada tensión de un sermón, o cualquiera otra oración que ellos hayan estado recitando juntos. Por lo tanto el estilo de música extra litúrgica es susceptible a una mayor libertad, sin embargo entre tales límites demandados por el respecto a la casa de Dios y la santidad de las oraciones que ellos acompañan.” (Ibid.)

Según la Enciclopedia Católica la música extra-litúrgica no es parte integral u obligada del culto y su función primordial es “entretener devotamente” o relajar a los feligreses después del ceremonial. Siendo que la Enciclopedia Católica identifica dos tipos de música (litúrgica y extra-litúrgica) normalmente asociadas con el culto católico, específicamente ¿cómo se define la música litúrgica?

“La música vocal es el estilo más correcto de música litúrgica, desde que ella por si sola ha sido siempre reconocida como la música propia de la Iglesia, ella por si sola entra en contacto directo con el significado el texto litúrgico, viste al texto con melodía, y le expone al entendimiento de las gentes. Ahora bien, considerando que la música vocal puede ser bien sea ejecutada de manera sencilla o polifónica, la verdadera música litúrgica, música toda ella es indispensable en la celebración de la liturgia solemne, es el canto sencillo, y por lo tanto, en la Iglesia Católica, es el canto Gregoriano.” (Ibid.)

De modo que el canto gregoriano es la “verdadera música litúrgica” de la ICR. ¿Cómo se explica entonces la gran diversidad de estilos musicales dentro de su culto? Por ejemplo, en una de las fuentes noticiosas arriba citadas se nos dice que “La canción “Ven, Espíritu Santo”, del compositor salvadoreño Jaime Benjamín Cortez, fue interpretada como ofertorio en la misa…” Obsérvese que estamos hablando de música extra-litúrgica ofrecida como parte de la liturgia—específicamente el ofertorio de la misa—lo cual es totalmente opuesto a la doctrina aceptada, como hemos visto en la Enciclopedia Católica. ¿Cómo se justifica este cambio en la práctica musical de la ICR? La explicación hay que buscarla en la reforma litúrgica llevada a efecto por los papas Juan XXIII y Pablo VI, durante el Concilio Vaticano II que comenzó en 1963. Uno de los propósitos principales del concilio fue adaptar la liturgia a los nuevos tiempos de cambio abriendo espacio para la música popular. El documento relativo a la liturgia que fue aprobado lo expresa claramente,

“Por tanto, el sacrosanto Concilio, manteniendo las normas y preceptos de la tradición y disciplinas eclesiásticas y atendiendo a la finalidad de la música sacra, que es gloria de Dios y la santificación de los fieles, establece lo siguiente:…

118. Foméntese con empeño el canto religioso popular, de modo que en los ejercicios piadosos y sagrados y en las mismas acciones litúrgicas, de acuerdo con las normas y prescripciones de las rúbricas, resuenen las voces de los fieles.

119. Como en ciertas regiones, principalmente en las misiones, hay pueblos con tradición musical propia que tiene mucha importancia en su vida religiosa y social, dése a esta música la debida estima y el lugar correspondiente no sólo al formar su sentido religioso, sino también al acomodar el culto a su idiosincrasia, a tenor de los artículos 39 y 40.

Por esta razón, en la formación musical de los misioneros procúrese cuidadosamente que, dentro de lo posible, puedan promover la música tradicional de su pueblo, tanto en las escuelas como en las acciones sagradas…

123. La Iglesia nunca consideró como propio ningún estilo artístico, sino que acomodándose al carácter y condiciones de los pueblos y a las necesidades de los diversos ritos, aceptó las formas de cada tiempo, creando en el curso de los siglos un tesoro artístico digno de ser conservado cuidadosamente. También el arte de nuestro tiempo, y el de todos los pueblos y regiones, ha de ejercerse libremente en la Iglesia, con tal que sirva a los edificios y ritos sagrados con el debido honor y reverencia; para que pueda juntar su voz a aquel admirable concierto que los grandes hombres entonaron a la fe católica en los siglos pasados.” (5)

Se puede observar que con esta nueva posición, la ICR permitió el uso de música extra-litúrgica para ser usada dentro del culto. Esta acción no tenía precedentes históricos y las más sorprendidas fueron las iglesias cristianas no católicas; muchos protestantes, evangélicos y pentecostales consideraron erróneamente, que este giro era señal de un cambio teológico profundo dentro de la ICR. En realidad, este cambio de percepción de la ICR por parte de otras iglesias estaba en consonancia con un objetivo importante del Concilio Vaticano II: mejorar la imagen de la ICR frente a otras denominaciones cristianas y no cristianas. Esta mejoría en relaciones públicas a su vez facilitaría uno de los “fines principales” del concilio: facilitar la unidad ecuménica, interreligiosa de la ICR con otras iglesias. Los documentos del concilio así lo explican,

“1. Promover la restauración de la unidad entre todos los cristianos es uno de los fines principales que se ha propuesto el Sacrosanto Concilio Vaticano II, puesto que única es la Iglesia fundada por Cristo Señor, aun cuando son muchas las comuniones cristianas que se presentan a los hombres como la herencia de Jesucristo. Los discípulos del Señor, como si Cristo mismo estuviera dividido. División que abiertamente repugna a la voluntad de Cristo y es piedra de escándalo para el mundo y obstáculo para la causa de la difusión del Evangelio por todo el mundo.” (6)

CONSECUENCIAS
El cambio oficial de la ICR hacia la música en su culto ha provocado una polarización interna de conservadores versus liberales; aquellos que apoyan el canto gregoriano en la liturgia versus los que desean seguir los lineamientos del Concilio Vaticano II. El resultado de este conflicto se hecha de ver en el pluralismo musical que actualmente rodea las ceremonias de la ICR.

Del lado de las iglesias cristianas no católicas el panorama es igualmente confuso. La reforma que inició Lutero permitió desde temprano el canto congregacional en las iglesias protestantes, no limitándolo al clero y a músicos profesionales. Sin embargo y consecuentemente, la democracia musical introdujo estilos populares en la música de las iglesias protestantes. El uso de estilos populares con letra religiosa muy pronto apareció en las iglesias protestantes. Eventualmente, la línea de demarcación entre lo sagrado y lo  religioso se volvió confusa. Ya para el año 1900, una fuerte tendencia a usar estilos populares con letra religiosa había aparecido en el culto de ciertos grupos religiosos en el Estado de Indiana. Una testigo presencial describe el servicio de culto de esta forma,

“Tenemos un enorme tambor bajo, dos panderetas, un contrabajo, dos violines, una flauta, dos cornetas, un órgano y algunas voces. Tienen el cancionero el Jardín de las Fragancias, tocan música de baile con palabras sagradas. Nunca usan nuestros himnarios, excepto cuando el pastor Breed o Haskell predican. Empiezan y terminan la reunión con himnos de nuestro himnario, pero los otros cantos los toman del otro cancionero. A viva voz dicen; “Amén” y ‘Alaben al Señor” ‘Gloria a Dios’…Esta situación es realmente desastrosa para nuestras almas. Las doctrinas que predican llevan el mismo espíritu. Las pobres  ovejas  están verdaderamente confundidas.” (7)

Con el cambio que permitió estilos seculares en su liturgia, la ICR sentó las bases para el diálogo interreligioso en función de un sistema litúrgico similar al de la mayoría de las iglesias protestantes, evangélicas y pentecostales. Actualmente, ese dialogo está bien avanzado, como testifica la visita del papa a Estados Unidos en Abril del 2008, en la cual se reunió con importantes líderes de las iglesias cristianas no católicas.

Finalmente, una pluma inspirada del siglo XIX previó la actual confusión respecto a la música apropiada para el culto a Dios. Elena G. de White tuvo la oportunidad de ser testigo ocular de los incidentes de Indiana en el año 1900. Con visión profética ella escribió,

“Esas mismas cosas que habéis explicado que ocurrían en Indiana, el Señor me ha mostrado que volverían a ocurrir justamente antes de la terminación del tiempo de gracia. Se manifestarán toda clase de cosas extrañas. Habrá vocerío acompañado de tambores, música y danza. El juicio de algunos seres racionales quedará confundido de tal manera que no podrán confiar en él para realizar decisiones correctas. Y a esto consideran como la actuación del Espíritu Santo. El Espíritu Santo nunca se manifiesta en esa forma, mediante ese ruido desconcertante. Esto constituye una invención de Satanás para ocultar sus ingeniosos métodos destinados a tornar ineficaz la pura, sincera, elevadora, ennoblecedora y santificadora verdad para este tiempo…La verdad para este tiempo no necesita nada de eso para convertir a las almas. El ruido desconcertante aturde los sentidos y pervierte aquello que, si se condujera en la forma debida, constituiría una bendición. El influjo de los instrumentos satánicos se une con el estrépito y el vocerío, que resulta en un carnaval, y a esto se le denomina obra del Espíritu Santo…No debería estimularse esta clase de culto.” Mensajes Selectos, Tomo II. Págs. 41, 42.

Es evidente que la ICR ha abierto la posibilidad de usar diversos estilos de música popular en su liturgia. Al hacerlo ha ampliado la influencia sobre sus cientos de millones de feligreses. Aquellos que son movidos a reverencia por el magnificente órgano y el solemne canto gregoriano siguen encontrando el la ICR su lugar de culto; otros que prefieren un estilo mas casual de adoración se siguen sintiendo en casa gracias a los cambios promovidos por el Concilio Vaticano II que permiten el uso de estilos de música popular en la liturgia. Este último cambio ha demostrado ser necesario para promover la agenda del diálogo interreligioso o ecuménico, que eventualmente acercaría a las iglesias mediante estilos de adoración similares.

Este intento por parte de la ICR de usar la música como elemento de unificación ecuménica no es nuevo. La Biblia relata el incidente en la llanura de Dura, cuando el Rey Nabucodonosor de Babilonia invitó a todos los presentes a que adorasen una gigantesca estatua de oro. Es significativa la señal que marcaría el inicio del ritual de adoración,

“Entonces el pregonero anunció: “Se manda a vosotros, pueblos, naciones y lenguas,”que al oír el son de la bocina, la flauta, el tamboril, el arpa, el salterio, la zampoña y todo instrumento músico, os postréis y adoréis la estatua de oro que el rey Nabucodonosor levantó.” “El que no se postre y la adore, en el acto será echado dentro de un horno de fuego ardiendo”. Daniel 3:4-6

 

Referencias

(1)http://noticiero.venevision.net/index_not.asp?id_noticia=20080417000403&id_seccion=03

(2) http://www.elfaro.net/secciones/el_agora/20080421/ElAgora1_20080421.asp

(3) http://mx.news.yahoo.com/s/reuters/080418/noticias entretenimiento/espectaculos_musica_papa_sol_1

(4) http://www.enciclopediacatolica.com/c/cantoliturgico.htm

(5) http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19631204_sacrosanctum-concilium_sp.html

(6) http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_decree_19641121_unitatis-redintegratio_sp.html

(7) Informe de la Sra. S. N. Haskell a Sara McEnterfer, Septiembre 12, 1900. Citado en “S. N. Haskell – Man of  Action”  porElla  M. Robinson, R & H  pub. 1967, Pág. 168.

Énfasis en negritas del autor.


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